El triunfo del silencio

publicado en: BLOG | 0

Las hojas se visten de color ámbar en el jardín y el peral se ha quedado vacío. La chimenea quedó encendida por vez primera, y última hasta que aparezca un deshollinador. Quedó el humo bailando entre las paredes. Entre distintos vestidos y distintas desnudeces. El viento mece las ramas y es el silencio lo que siempre se debiera oír. Sin embargo, todos buscan el ruido, adoran el sonido de la mentira. Gota a gota. Irritantes muestras de agua impura que acaba por calar. Existe un lugar en Orense con una pequeña viña de una gran familia dentro de su casco urbano. Se llama Ribadavia. Existe una bodega de piedra. Existe el silencio. Y un vino blanco bautizado como Adega do Moucho. Se trata de la pureza, la elegancia vestida y la naturaleza. Necesita tiempo dentro de una botella y alcanza a veces el espacio donde viven las estrellas. Sin ruido alguno. Por supuesto sin estridencias. Las hojas se visten de color ámbar en el jardín, el peral se ha quedado vacío y el silencio, desnudo, queda a merced de las inclemencias. Aún así, siempre existirá un vino blanco gallego bautizado como Adega do Mocuho. Se trata de la pureza.

Francisco García, viticultor y propietario de Adega do Moucho, y José Manuel Juste, enólogo

Dejar una opinión